Carambolas del destino: terminé yendo el 1 de mayo a Berlín a vivir la fiesta-manifestación que allí se monta en este día. Nos pillamos una furgo a lo tipo Equipo A (negra y con los cristales tintados y todo) y siete horas después estábamos en Berlín. Yo me quedé en casa de Enrique y Vanessa (gracias a los dos) y en casa de ellos conocí a Szymon (sí es polaco) y a Serafín (no, no es polaco). Siempre he dicho que una de las mejores cosas de esta beca es la gente que conoces y esta vez no fue diferente.
El 1 de mayo nos levantamos y después de visitar una quedada de "scooters" allá que nos fuimos a Kreuzberg. Desde luego que merece la pena visitar Berlín en estas fechas. La calle se llena de gente (de todo tipo que es lo bueno) y hay cociertos, actuaciones, música y comida en la calle. Te detienes igual ante una chica que pincha muy bien como ante unos flipados que parecen la reencarnación de Mcnamara. Allí transcurrió nuestro día, entre bailes, césped y comida. Sin embargo, lo mejor llegó por la noche. Allí plantados bailando música electrónica mientras en la calle de al lado se enfrentaban la poli y los manifestantes. Ves al Dj que para... uy que algo pasa... sigue pinchando... pues no pasó nada. Pero claro, algo tenía que pasar. De pronto, en un momento, todos empezamos a sentir que nos picaba la garganta y la nariz. ¡GAS LACRIMÓGENO! Todo el mundo a correr. No me quiero imaginar lo malo que puede ser eso si el poquito que nos llegó nos molestó tanto. Al rato, pues volvimos a la zona en la que estábamos bailando, pero no por mucho timpo, porque, hasta dos veces, tuvimos que correr, todavía desconozco la razón. Entre carreras terminó nuestro 1 de mayo.

El 1 de mayo nos levantamos y después de visitar una quedada de "scooters" allá que nos fuimos a Kreuzberg. Desde luego que merece la pena visitar Berlín en estas fechas. La calle se llena de gente (de todo tipo que es lo bueno) y hay cociertos, actuaciones, música y comida en la calle. Te detienes igual ante una chica que pincha muy bien como ante unos flipados que parecen la reencarnación de Mcnamara. Allí transcurrió nuestro día, entre bailes, césped y comida. Sin embargo, lo mejor llegó por la noche. Allí plantados bailando música electrónica mientras en la calle de al lado se enfrentaban la poli y los manifestantes. Ves al Dj que para... uy que algo pasa... sigue pinchando... pues no pasó nada. Pero claro, algo tenía que pasar. De pronto, en un momento, todos empezamos a sentir que nos picaba la garganta y la nariz. ¡GAS LACRIMÓGENO! Todo el mundo a correr. No me quiero imaginar lo malo que puede ser eso si el poquito que nos llegó nos molestó tanto. Al rato, pues volvimos a la zona en la que estábamos bailando, pero no por mucho timpo, porque, hasta dos veces, tuvimos que correr, todavía desconozco la razón. Entre carreras terminó nuestro 1 de mayo.
Al día siguiente fuimos a Potsdam, esa ciudad que hasta hace poco he pronunciado mal (siempre decía Postdam). Como siempre: algo en obras, pero no importó. Pudimos visitar los castillos y el centro de la ciudad que era bastante "cuco" que diría alguna amiga de Alfonso. Lo mejor de la visita fue la compañía :P y no es peloteo (bueno, un poco sí). Al regresar de Potsdam y para catar algo de la noche berlinesa nos fuimos a un sitio al borde de un canal que parecía un propio chiringuito de playa. Un sitio muy bueno.
3 comentarios:
Ya ves que hasta Berlín tiene sus cosillas, ja, ja. Un placer teneros por aquí ;)
Que alguien le diga a Enrique que se quite esas patillas xD
Será mamón el Kualalu. Ya están quitadas, fue solo un accidente fruto de la vagancia, je, je.
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