domingo, 26 de julio de 2009

Berlin, noch einmal

Había dejado a mi hermana, a Victor y a Patri (que se unió a la tropa dos días más tarde) rumbo a Berlín a conocer la capital alemana y allí que me fui a reunirme con ellos durante el último fin de semana que pasarían en Alemania. Acababa de estar en Berlín hacía 2 semanas, pero como no había hecho nada de turismo, pues tampoco me importó mucho volver. Además, así tendría tiempo para pasar algo más de tiempo con mis visitas :P.

Fui con Lorena (casualidades de la vida) hasta Berlín y nos separamos en el metro: cada quien a su casa. Yo fui al hostal que habíamos reservado (no pongo el nombre porque no fue nada especial) que estaba al lado del "centro-cultural-atracción-de-circo-rollo-súper-guay" Tacheles. Al llegar, no sólo me encontré con estos tres, sino que también estaba Rubén (el pintor jajaja) que lleva ya un año viviendo en Berlín. Me hizo ilusión verlo y pude comprobar que seguía siendo "tan especial" como es :P. Esa noche, poco hicimos. Fuimos a cenar comida turca en un sitio-cool-arrastrado-mega-guay que estaba cerca del hostal, justo en frente del Tacheles y, claro, terminamos yendo a visitar el Tacheles. No se puede negar que "la casa okupa" tiene su encanto, pero ya hoy en día termina resultando una atracción turística más, aunque no voy a ser yo el que se queje: ¿qué soy, sino un turista más? Después de estar un rato en Tacheles bailando y tomando algo, nos fuimos a casa. Al día siguiente nos teníamos que levantar para ir a hacer el "free-guided-tour".

El sábado estábamos un poco antes de las 11:00 frente a la "Brandenburg Tor" (junto al Starbucks) para unirnos al "free-guided-tour" en español que desde allí sale todos los días para conocer Berlín: un recorrido por su historia. La guía era una chica andaluza (que muchos confundieron con canaria: ¡pobre gente! jajaja) que comenzó con mal pie, contando esas bromas prefabricadas para la ocasión, pero que luego lo supo arreglar con sobresaliente a lo largo del paseo. Partimos de la Puerta de Brandenburgo y pasamos por el monumento al Holocausto Judío (no sé si es su nombre correcto) para continuar por el búker-secreto-de-Hitler (está debajo de un aparcamiento y todo el mundo lo sabe: ¡vaya secreto!) hasta llegar al "Check Point Charlie" donde hicimos una parada técnica. Después de descansar un poco y de que yo me comiera una tarta de zanahoria (uhmm, ¡qué rico!) seguimos el paseo yendo por "Friedrichstrasse" y desviándonos para pasar por "Gendarmenmarkt" con su dos cúpulas gemelas (una para los alemanes y otra para los franceses). Seguimos hasta la "Bebelplatz" rodeada de edificios antiguos y en la que se puede ver un monumento conmemorativo a la quema de libros por parte de los nazis en 1933. De ahí seguimos por "Unter den Linden" hasta llegar al "Lustgarten" justo enfrente de la catedral de Berlín. Así terminó el tour, con una explicación final apasionante sobre la noche en la que cayó el Muro. El paseo fue genial y se lo recomendaría a cualquier persona que pase por Berlín.



Continuamos haciendo turismo porque queríamos ver todo lo posible y fuimos hasta la "Alexanderplatz". La verdad es que me sorprendió mucho porque de mi anterior visita en 2001, la recordaba como un sitio bastante más decadente de lo que me encontré. Ahora parecía más moderna incluso con centros comerciales nuevísimos. De ahí fuimos hasta los patios Hackesche, uno de los sitios que más me gustan de Berlín: una serie de patios interiores que casi parecen calles en sí mismos y que están decorados de una forma muy original. Terminamos el turismo del día yendo al "Nikolaiviertel" que se supone que es la zona más antigua de Berlín, pero que, como todo en Alemania, está realmente reconstruido. En ese momento nos fuimos a casa porque habíamos quedado para ir esa noche a la fiesta a la que amablemente nos había invitado Silvenne (lo siento si no se escribe así). La verdad es que fue una fiesta muy entretenida y nos encontramos allí con todos los becarios de Berlín y Milán (como nosotros estaban de visita). Después de la fiesta fuimos al súper-mega-cool-bar-Panorama (en gran medida porque yo quería :P), discoteca archiconocida en Berlín y en la que de la forma más arbitraria te pueden dejar en la calle. La cuestión es que después de esperar una hora en la cola, de 14 personas que éramos, sólonos dejaron entrar a nosotros 4 (Wendy, Victor, Patri y yo) jajajaja, ¡qué cool somos! Pero chulos que somos, que al ver que no dejaron entrar a los demás, decidimos salir nosotros también (por supuesto sin haber pagado la entrada).

El domingo por la mañana tocó darse prisa para visitar el "Mauerpark" y hacer el obligado brunch de domingo por la mañana, porque Patri se volvía esa tarde. ¡Adiós, Patri y muchas gracias por visitarme! Las risas que nos echamos con esta niña :P. La tarde la dedicamos básicamente a tirarnos en la zona nudista del "Tiergarten" (eso sí, sin desnudarnos jajaja). Esa noche fuimos con los otros becarios a cenar a un restaurante turco en Kreuzberg que la verdad estaba muy bien y luego fuimos a tomarnos algo a un sitio cerca en el que se negaron a servirnos "educadamente" porque habíamos descolocado los muebles, jajaja. Berlín ist zu cool für mich. El lunes hicimos algo más de turismo cerca del zoo y para poco más dio la visita a Berlín una ciudad que siempre está bien visitar. ¡Adiós, Rubén. Muchas gracias por hacernos de "guía"!




Esa noche llegamos a Düsseldorf y antes de irnos a la cama nos comimos un kebap de los de al lado de mi casa: ¡los mejores kebaps del mundo! y a la cama. A la mañana siguiente, preparado para irme al trabajo me tuve que despedir de Wendy y Victor que se volvían a Tenerife. ¡Adiós a los dos. Mil gracias por visitarme. Los quiero mucho!

jueves, 16 de julio de 2009

Das Sommerlied!!!!

Pensaba que no había nada más español que la Canción del Verano: la Macarena, el Tractor Amarillo, la Bomba..., pero resulta que no. La Canción del verano no es un fenómeno único de España, al menos aquí en Alemania también hay. Estaba viendo el otro día la tele y como siempre me dediqué a cambiar de cadena compulsivamente (porque si la televisión en España es mala, mejor no ver la alemana), hasta que me detuve en un programa de esos típicos del verano: presentadores rancios, piscina, gente vestida con camisas de flores. Sin embargo, no fue el programa en sí lo que me llamó la atención, sino que quien cantaba, lo hacía en ¿español? (me horroricé). Sí, parecía serlo, pero en cuanto prestabas un poco de atención, eras capaz de reconocer las palabras, pero nada tenía sentido. Un video para no perderse. ¿Está rodado en España, Cuba, África...? ¿Quién escribió la letra?: ¿no des papaya, ohhh, no des papaya? (¿da mango, entonces?)...¿somos 4 personas, 40 discos, 4 años, 4 cd's?

A disfrutarlo... No des papayaaaaaaaaaaaaaaaaa. Chica palmaaaaaaaaaaaaaaa. Ponga las manos en el aireeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee



PD: Sí, algún día retomaré el blog :P
PD1: No recomiendo escuchar muchas veces la canción porque se termina pegando.

jueves, 25 de junio de 2009

Bélgica

Según tengo entendido, a los abuelitos que tienen alzheimer les hacen hacer ejercicios para reforzar la memoria. Pues bien, este es mi ejercicio particular contra el alzheimer, porque hace ya tanto que fui a Bélgica que apenas recuerdo qué hicimos en aquel viaje. Voy a tirar de lo poco que me acuerdo y de mucho google, wikipedia y reconocimiento de imagen (lo que viene a ser mirar mis fotos y buscar en internet alguna que se le parezca) para llevar a buen fin este post. Lo que sí recuerdo perfectamete es que este viaje surgió como el comienzo de la visita de Wendy (mi hermana) y Victor (uno de mis mejores amigos) a Alemania y por extensión, creo que a mí. Me hizo mucha ilusión esta visita, primero porque tengo pocas y segundo porque hacía ya mucho que no los veía y me apetecía mucho volver a tenerlos cerca. La noche en la que llegaron desde Tenerife apenas nos dio para ponernos al día y para cenar una de las famosas pizzas de 4€ de Düsseldorf (quedaron encantados: minipunto para mí).

La mañana siguiente nos levantamos temprano y fuimos a recoger el coche de alquiler. Un trámite que en un país donde hablas el idiomas no es más que eso: un trámite, se convierte en un país extranjero en toda una aventura por no decir tortura. Una tortura porque me tocó el alemán que más rápido habla de todo el planeta. El hombre sabía que yo era extranjero y ahí que el tío se regodeaba hablando cada vez más rápido. Yo utilicé mi técnica de siempre: repetir lo que entendía o creía entender. El hombre hablaba. Yo repetía lo que había entendido. Veía, entonces, por la cara de flipado que ponía el tío que yo no había entendido bien. El hombre repetía y esta vez yo entendía un poco más. Yo repetía lo que había entendido. La cara ya no era tan de alucinado, pero todavía me volvía a hablar. Yo repetía y esta vez sí, escuchaba el famoso: "genau!" (¡correcto!). Después de varios juegos de repetir y repetir (cuánto repito este verbo), tenía las llaves en una mano y en la otra los mapas de la guía Michelin para llegar de un punto a otro de nuestro itienerario (amiguitos viajeros, sigan mi consejo: ALQUILEN TAMBIÉN UN NAVEGADOR). Nuestra primera parada: Brujas.

Después de más rato del esperado (a eso me refería con el navegador) y de que me echara la siesta correspondiente (es matemático, medio de transporte y yo = siesta) llegamos a nuestro hostal. No era el mejor sitio del mundo, pero por lo que pagamos (65€ habitación triple) estaba bien. Lo mejor del sitio era que en el pasillo había una llave guardada en un cajetín de cristal que tenía un martillo al lado. Había un cartelito que decía (traducción libre): "en caso de incendio, rompa el cristal y use la llave para escapar por la habitación número 7". WTF? La salida de emergencia estaba dentro de una de las habitaciones, así que en caso de emergencia había que entrar en ella para poder salir. Este sitio no tenía precio. Salimos enseguida y no tardamos mucho en darnos cuenta que Brujas (Patrimonio de la Humanidad desde 2000) es preciosa. Es un calificativo perfecto. Es una de las ciudades más bonitas en las que he estado, según mi entender al nivel de Praga, pero en un poco más aburrido. Recorrimos las principales calles y donde quieras que mirarses sólo veías cosas bonitas. Uno de los puntos obligatorios de la visita a Brujas es recorrer los canales en barca. Pues bien, la ley de Murphy no pudo aplicarse mejor ese día ya que justo cuando cogimos el barco (y sólo durante ese rato) llovió a raudales sobre Brujas, así que más bien vimos poco desde el barco (no nos dejaban los paraguas) y nos calamos hasta los huesos en un día que no era precisamente caluroso. Además, Wendy y Victor pudieron reirse mucho de mí, porque yo estaba sentado justo en el borde de un paraguas y era peor el remedio que la enfermedad. Después de comer (y de calentarnos, gracias a Dios) seguimos con la visita pasando por la plaza Mayor (una de las más bonitas que he visto) y la plaza Burg en la que se encuentra la iglesia de Nuestra Señora en la que se conserva una pintura de Miguel Ángel. Seguimos disfrutando de Brujas, porque en mí opinión es una ciudad para disfrutar recorriendo sus calles, hasta que llegamos al "Begijnhof Ten Wijngaerde" un convento de benedictinas que junto con su entorno forma uno de los conjuntos más bonitos que tiene Brujas. Esa noche lo pudimos comprobar porque era también la imagen nocturna más hermosa. Esa noche, salimos a ver la ciudad iluminada. La verdad es que la ciudad está bastante muerta por la noche, pero fue muy divertido comprobar como las pocas personas que estaban en la calle hablaban todas español (será que somos nocturnos). La ciudad no tiene movimiento, pero lo compensa con lo bonita que es.





Al día siguiente nos levantamos y después de desayunar con 10 tipos de panes diferentes (otro de los puntos fuertes del hostal que escogimos) fuimos directos a Gante. En realidad no tan directos, porque volvimos a acordarnos del navegador :(. Al final iba a ser verdad que el alemán sirve para algo porque gracias a eso nos pudimos aclarar con los carteles en neerlandés. Nada más empezar nuestra visita nos encontramos con la plaza "Sint-Baafs Plein" una plaza hermosísima enmarcada por la catedral de San Bavón y por el campanario municipal (vale que todos los nombres los he mirado, pero me acuerdo de lo bonito que era). De ahí seguimos el recorrido turístico que nos habían marcado en la oficina de información (por cierto que cuánto tienen que aprender otros países de España en cuanto a información turística) parando en los sitios más emblemáticos hasta que llegamos a Graslei, una zona junto al canal flanqueada por edificios medievales y que es sin duda la estampa más característica de Gante. Cada vez que viajamos Victor y yo decidimos si viviríamos o no en una ciudad. Desde luego Brujas es una ciudad para visitar, pero Gante lo es para vivir y es que Gante no sólo tiene sitios muy bonitos sino que además está llena de vida en la calle. Aprovechamos, por cierto, para comer nuestros primeros bombones (uhmmm, chocolate) en Bélgica justo antes de poner rumbo a Bruselas.



Mi primera impresión de Bruselas no fue muy buena. Algo tuvo que ver que nuestro hotel estaba en pleno centro, pero junto a una zona no muy recomendable (como descubriríamos al día siguiente). Sin embargo, en cuanto caminamos un poco hacia la "Grand Place" la cosa fue cogiendo mejor pinta. No habíamos caminado 10 minutos cuando nos tropezamos por accidente con el "Manneken Pis". Es gracioso como funciona lo de las opiniones. Me habían comentado que era tan cutre, tan cutre, que cuando lo vi a mí no me lo pareció tanto :P. Así que supongo que soy una de las pocas personas del mundo que no se decepcionó con esa esculturilla. Llegamos a la "Gran Place" y la verdad es que nos gustó mucho: una especie de Plaza Mayor, pero con edificios realmente pijos. Lo mejor es el ayuntamiento, sobre todo porque no es simétrico (si no te lo dicen no te das cuenta) y creo que nunca había visto algo así. Un rato después nos encontramos con Roberto que en lo sucesivo nos hizo de magnífico guía, aunque eso sí, a una velocidad de vértigo ;). Roberto nos llevó por los sitios más interesantes de la ciudad y la verdad es que nos gustó mucho. Terminamos tomando unas cervezas en un hogar asturiano y la verdad es que deseé poder tener yo uno aquí en Düsseldorf. Justamente la casa asturiana estaba en una zona de la ciudad (alrededor de "Rue Haute": ¡viva google maps!) que fue de lo que más me gustó de Bruselas. A la mañana siguiente hicimos casi el mismo recorrido que el día anterior, pero de día. Roberto nos llevó a algunos otros sitios interesantes de la ciudad y también nos mostró el mural más grande de los que hay sobre el cómic (la ciudad está llena de ellos). Ya estábamos dispuestos para volver a Düsseldorf cuando nos dimos cuenta de que alguien nos había roto uno de los cristales del coche de alquiler (a eso me refería con la zona), así que empezamos toda una aventura de poner denuncias, atravesar al ciudad que estaba en fiestas... Un relato que la verdad no me apetece contar. Total, que terminamos yéndonos de Bruselas con un sabor agridulce y agradeciendo mucho a Roberto y a una amiga suya por la ayuda.




Fue un viaje genial a pesar de los 200€ inésperados que tuvimos que pagar por el cristal :(. Sin embargo, dio un poco igual porque todo lo demás fue como la seda y disfruté mucho de estar con dos personas tan queridas. Ellos pasarían otros dos días en Düsseldorf y nos volveríamos a reunir el siguiente fin de semana en Berlín.

miércoles, 3 de junio de 2009

Colorín colorado...

¡Vergüenza debería darme!, que diría mi madre. Hace ya dos meses que me fui a Asia y todavía queda el último post y es que los dos últimos días los pasé en Kuala (revival) y en Singapur.

Llegué a Kuala lumpur el domingo 12 de abril con dos pensamientos en mi cabeza: sacarme la foto nocturna en las petronas e ir a La Lola a comerme otra mantita raya. Una de dos no está tal mal. La cuestión es que esa noche llovía a cántaros sobre Kuala. Me viene a la cabeza una frase recurrente de Alfonso: "shit happens" y vaya que si pasa. No mejoraba la situación que Alfonso dijera frases como: "...mira que es raro, porque en Kuala no suele llover por la noche..." o "...mira que es raro, porque en Kuala no suele llover tanto tiempo seguido...". Así que este que está aquí, que en ese momento estaba allí, se tuvo que quedar sin foto nocturna con las petronas. Bueno, hice un pseudointento desde el balcón de Alfonso, pero fue una kk :P . Pero eso sí, que no me quedé sin mi manta raya y tampoco sin en "chicken fish" que como su nombre indica es un pescado que no sabe a pescado.

Al día siguiente, Silvia y yo nos levantamos para ir a hacernos la foto de rigor con las Petronas (esta vez no llovía), pero antes pasamos por un puestito de hindúes a desayunar. Alfonso nos dijo: "...pidan el sweet pancake..." y le hicimos caso. ¡Dios santo!, ¡qué bueno estaba eso! El niño gordo que habita en mí nunca estuvo más contento. Lamentablemente, tuvimos que seguir adelante y llegamos a las torres. Lo primero: subir al puente que las une. ¡Ja!, eso pensábamos nosotros, porque los lunes no se puede visitar el puente: ¡shit happens again! No nos importó (bueno a mí sí), así que allá que nos fuimos a buscar el sitio perfecto para sacarnos la foto. Silvia terminó hartita de mí: yo quería mi foto perfecta. Así que en la búsqueda de la misma conseguí hasta que Silvia terminase en el suelo tirada cual saco de papas. En su vida había pasado esa niña por una mayor situación de bochorno, pero todo sea por mi foto. Así que al final la obtuve. Una vez que estuvimos listos nos fuimos a hacer algo que a los dos nos encanta: ir de tiendas. Justo debajo de las Petronas hay un centro comercial llenitito de tiendas, así que ni cortos ni perezosos nos recorrimos el centro comercial y terminé saliendo de allí con tres camisetas, unos tenis y un libro en chino. El pack completo. Silvia se compró algunas otras cositas, pero eso ahora no importa. Después de nuestro tiempo de compras nos fuimos a almorzar con Alfonso: ¡qué lástima, nuestro último almuerzo! Silvia y yo nos fuimos a casa a hacer las maletas y volvimos a ver a Alfonso justo antes de irnos al aeropuerto. Allá que nos fuimos, con tristeza de dejar a Alfonso atrás. En mi caso tristeza porque sabía que el muy asqueroso se quedaba en Asia a seguir recorriéndose medio continente: ¡perraco! La primera parada del taxi fue para dejar a Silvia en el aeropuerto de los ricos. Allí tuve que despedirme de una gran compañera de viaje.


Una hora de viaje y ya estaba en Singapur. Cogí un taxi y a casa de Ana que muy amablemente me recibió en su casa. Esa noche dimos una vuelta y me bastó para darme cuenta de lo diferente que era aquello al resto de lo que había visto en Asia: ciudad ultramoderna y todo perfecto. A la camita que al día siguiente había que caminar. La mañana la dedicamos Yaiza y yo a visitar Singapur. Fuimos al barrio chino, a ver al Merlion y al barrio hindú. En este último entramos a comer en un restaurante auténtico en el que todo el mundo comía con la mano (menos nosotros, claro): toda una experiencia. A la hora de comer fuimos a recoger a Ana y Xevi a la oficina para ir a visitar la isla de sentosa, una especie de resort de playa un tanto artificial, pero que a mí me encantó: ¡viva el artificio! Singapur es una ciudad perfecta para tener las comodidades de occidente a tiro de piedra de Asia. Desde luego, no es una mala combinación. No teníamos más tiempo, fuimos a casa de Ana, recogimos las cosas y fuimos al aeropuerto a tomar el vuelo que trece horas después nos llevaría a Amsterdam y de ahí a Düsseldorf.






He de decir que este ha sido probablemente el mejor viaje de mi vida. Fue un tiempo aprovechado por completo y no me puedo creer la suerte que tuve. Tengo que dar las gracias a todas las personas con las que me encontré (y con las que fui) que hicieron este viaje aún mejor. Sobre todo, se merece unas gracias muy fuertes Alfonso, que me empujó a que hiciera real lo que parecía que no podía serlo. ¡Qué gran viaje!

domingo, 24 de mayo de 2009

Siam Reap

No sé si alguien se acuerda (creo que ni yo), pero el hecho es que estuve en Asia y entre varios países, estuvimos en Camboya visitando los templos de Siem Reap. He tardado tanto que hasta al lento de Alfonso le ha dado tiempo de contar su versión de la historia. Todo mentira, ya se sabe, salvo algún trocito en el que habla bien de mí :P. La cuestión es que el viernes nos volvimos a encontrar en Camboya con Alfonso y ganamos compañeros de viaje nuevos: Ana y Dani de Singapur y Maider de El Cairo. Cada quien se fue a su hotel, nosotros al modesto establecimiento que habíamos escogido y Silvia y Alfonso al pretencioso "Resort" en el que se quedarían. Después de un momento de confusión pusimos rumbo a los templos, la idea era ver los más importantes el primer día y los pequeños el segundo. Nada más llegar tuvimos que enfrentarnos a los niños que intentan venderte cualquier cosa y ¡ay de ti! si no compras porque te pueden soltar estupendas borderías en un más que aceptable inglés. Decidimos contratar un guía para el primer día, resultó un hombre muy simpático, aunque también tenía algún problema de respiración y cada vez que respiraba parecía que el pobre se iba a quedar en el sitio. Antes de ir a los realmente grandes pasamos por el templo de los "árboles" (Ta Prohm, lo acabo de mirar en la guía) y la verdad es que es una pasada, de lo mejorcito. De ahí fuimos a Bayon en Angkor Thom (nota de cultura para Alfonso, que la necesita mucho), un templo con 54 torres con 4 caras cada una. A mí, fue el que más me gustó de todos los que vimos y veríamos. Es increíble. Aproveché y me saqué una foto con la única cara que está soriendo, ¿enigmático? a mí me lo parece. De ahí fuimos al archiconocido Angkor Wat, el templo que todos tenemos como auténtica referencia si pensamos en los templos de Siem Reap. También resulta espectacular y el lago que tiene enfrente permiten sacar unas fotos impresionantes. Esa noche: cena y acostarnos temprano para ver el amanecer sobre Angkor Wat al día siguiente.








A las 5:00 de la mañana (pobrecito Jesús) nos tuvimos que levatar para ver el amanecer. Total que no sirvió de mucho porque estuvo nublado y no pudimos verlo en todo su esplendor, aunque yo creo que al final mereció la pena. Ese día lo dedicamos a visitar los templos menores que no son tan llamativos como los grandes, pero que también resultan muy interesante. A mí me gustó sobre todo un templo que constaba únicamente en estanques (Preah Neak Pean, otra vez la guía) y el que estaba más alejado de todos (Prasat To) que no sé porqué, pero daba un poco de miedo :P. Una cosa importante es que no sólo los templos son una pasada, sino que la propia naturaleza alrededor de ellos es impresionante. Esa misma noche fuimos a un mercadillo nocturno y terminamos todos rindiéndonos ante las compras y el regateo.



Al día siguiente nos despedimos de los chicos y Silvia, Alfonso y yo pusimos rumbo a Phnom Penh (bautizado por mi PonPen, ¿a que sí Ana?) en la guagua del infierno. Sobre este tema habló Alfonso muy poco en su relato, quizás sea la mala consciencia. Nos montamos en la guagua y vimos claro que aquello iba a ser una tortura. Para empezar, ponían karaoke en camboyano para amenizar el viaje (6 horas y media de karaoke), además iba gente sentada hasta en el pasillo en sus banquitos de plástico y para terminar a medio camino, un montón de gente empezó a vomitar (esta vez no tuve nada que ver) y parece que se contagió porque ya no pararon. De aquella situación no nos podría haber salvado ni el buda que llevaba una señora en un pequeño altar portátil. De todas formas la excursión tuvo su gracia: vimos paisajes diferentes a Siam Reap y en una de las paradas estuvimos en un mercadillo en el que vendían tarántulas y saltamontes salteados. Llegamos a la capital y rumbo a Kuala.

Durante nuestra visita a Siam Reap hablamos de si era una de las maravillas del mundo, pues al final resulta que no está en la lista. Sin embargo, yo creo que debería estarla, no he visto las otras, pero esto será difícil de superar.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Lágrimas de coco... de gas

Carambolas del destino: terminé yendo el 1 de mayo a Berlín a vivir la fiesta-manifestación que allí se monta en este día. Nos pillamos una furgo a lo tipo Equipo A (negra y con los cristales tintados y todo) y siete horas después estábamos en Berlín. Yo me quedé en casa de Enrique y Vanessa (gracias a los dos) y en casa de ellos conocí a Szymon (sí es polaco) y a Serafín (no, no es polaco). Siempre he dicho que una de las mejores cosas de esta beca es la gente que conoces y esta vez no fue diferente.

El 1 de mayo nos levantamos y después de visitar una quedada de "scooters" allá que nos fuimos a Kreuzberg. Desde luego que merece la pena visitar Berlín en estas fechas. La calle se llena de gente (de todo tipo que es lo bueno) y hay cociertos, actuaciones, música y comida en la calle. Te detienes igual ante una chica que pincha muy bien como ante unos flipados que parecen la reencarnación de Mcnamara. Allí transcurrió nuestro día, entre bailes, césped y comida. Sin embargo, lo mejor llegó por la noche. Allí plantados bailando música electrónica mientras en la calle de al lado se enfrentaban la poli y los manifestantes. Ves al Dj que para... uy que algo pasa... sigue pinchando... pues no pasó nada. Pero claro, algo tenía que pasar. De pronto, en un momento, todos empezamos a sentir que nos picaba la garganta y la nariz. ¡GAS LACRIMÓGENO! Todo el mundo a correr. No me quiero imaginar lo malo que puede ser eso si el poquito que nos llegó nos molestó tanto. Al rato, pues volvimos a la zona en la que estábamos bailando, pero no por mucho timpo, porque, hasta dos veces, tuvimos que correr, todavía desconozco la razón. Entre carreras terminó nuestro 1 de mayo.





Al día siguiente fuimos a Potsdam, esa ciudad que hasta hace poco he pronunciado mal (siempre decía Postdam). Como siempre: algo en obras, pero no importó. Pudimos visitar los castillos y el centro de la ciudad que era bastante "cuco" que diría alguna amiga de Alfonso. Lo mejor de la visita fue la compañía :P y no es peloteo (bueno, un poco sí). Al regresar de Potsdam y para catar algo de la noche berlinesa nos fuimos a un sitio al borde de un canal que parecía un propio chiringuito de playa. Un sitio muy bueno.



El domingo ya tocaba marcharnos. Antes, sin embargo, visita al mercadillo del Mauerpark (¿pero de verdad alguien compra alguno de eso cachibaches?) y comidita de brunch. Un finde genial. Al final, Berlín no está tal mal.

lunes, 4 de mayo de 2009

Ho Chi Mihn City o Saigón, como se prefiera

El lunes llegamos a Ho Chi Mihn City sólo con el tiempo de coger un taxi, dejar a Silvia en su hotel y llegar a la casa de los becarios (a los que comienzo a agradecer ya). Con ese pequeño paseo en taxi ya pudimos comprobar que HCM no tenía nada que ver con Hanoi. HCM es una capital que no lo es. Edificios grandes, avenidas anchas y mucho más orden que en Hanoi (alquien que haya estado ahí sin haber pasado por Hanoi se reiría de hablar de orden). La cuestión es que llegamos a la casa y Juan Carlos nos recibió y empezó a demostrar lo buen anfitrión que sería durante los siguientes días. Esa noche sólo nos dio tiempo de ir a cenar a un sitio cercano de la casa. Comimos y hablamos mucho, mientras nos reíamos del comportamiento de los camareros que se quedaban a nuestro lado y de la curiosidad (los nuevos nos reíamos, los locales ya estaban acostumbrados) de que intentasen ponerle hielo a la cerveza.

Al día siguiente nos levantamos temprano porque habíamos quedado con Silvia en una de las esquinas del "Palacio de la Reunificación". Al salir de casa compramos para desayunar un surtido de frutas: papaya, piña, sadía y níspero (al menos se llamaba así en Venezuela)...uhmmmmmm. Recogimos a Silvia y nos fuimos al palacio. La verdad es que es un edificio que no tiene demasiado arquitectónicamente hablando, pero sí en su historia ya que es el símbolo de la reunificación vietnamita (la fotografía de un tanque derribando las puertas es famosa). Merece la pena visitar el búnker que hay debajo del edificio, sobre todo porque el precio de la entrada al edificio es ridículo. De ahí nos fuimos al "Museo de la Guerra", museo que hace un recorrido por los interminables años (y atrocidades) de la Guerra de Vietnam. Resulta una visita imprescindible, aunque también puede resultar algo fuerte en algunos momentos. Afortunadamente, yo no me dí cuenta y me salté la parte en la que había tarros que contenían fetos deformes por efecto del Agente Naranja: una suerte. Caminando unos pocos minutos fuimos a para a Dong Khoi, "el centro" de HCM y donde se concentran la mayoría de edificios (que según todas las guías) deben ser visitados. Visitamos la Catedral de Nôtre dame, la oficina central de correos, el Ayuntamiento y el Teatro Municipal (muy bonito, por cierto, fue el que más me gustó). Viendo todos aquellos edificios no resulta difícil creer que en algún momento aquella ciudad estuvo bajo control francés. Llegados a este punto pensamos que debíamos comer algo. Ya estábamos en averiguaciones para ir a algún sitio cuando cayó la madre de todas las lluvias, así que decidimos refugiarnos en una cafetería. Sin embargo, después de salir empezó a llover de nuevo, así que Yaiza y yo nos terminamos comprando unos impermeables muy bonitos (después de regatear mucho). Silvia, que no tenía ganas de agua se fue a su hotel; ya nos encontraríamos más tarde. De ahí fuimos al mercado de la ciudad, que resulta ser mucho más recomendable que el de Hanoi, por variedad y por orden. Yaiza y yo no nos resistimos y terminamos comprando algun "detallito". Desde el mercado fuimos a Pham Ngu Lao, la zona de mochileros a preguntar por las excursiones: Cuchi 7$, Mekong 14$. Nos dimos prisa para llegar a la Pagoda del Emperador de Jade, que estaba un poco lejos, antes de que cerrara, si hay tiempo está bien visitarla. Al terminar, nos fuimos a casa. Juan Carlos nos dijo que quería llevarnos a un restaurante que conocían y la verdad es que acertó. El sitio se llama "Quan Nuong" en Ton That Thiep 31 (obviamente cogí la tarjeta) y es un sitio genial de barbacoa vietnamita. Comimos carne con queso, gambazas, calamares..., todo buenísimo. Después de la cena fuimos a tomar algo en un sitio cercano. Sitio en el que nos encontramos con un vietnamita que había estudiado en Arizona y que gritaba que nos podía conseguir "...la mejor cocaína de Vietnam...", esa lindeza en un país con cadena perpetua y hasta pena de muerte por tráfico. Lo bueno es que nos invitó a tequila. De ahí nos fuimos al "Pacharán" un bar de españoles que lamentablemente estaba vacío (recuerdo que era martes), pero eso no fue impedimento para que nos tomásemos unos cocktails y que alguno de nosotros (fui yo) terminase un poco borracho. ¡A casa a dormir, borrachuzo!








El miércoles nos levantamos muy temprano para visitar los túneles de Cuchi y el templo caoísta. Aquí nos la jugaron un poco, porque habíamos escogido la agencia que tenía el tour que salía más temprano en la creencia de que habría más tiempo para ver cosas: GRAN ERROR. Era más temprano sólo porque eras el primero al que recogían, así que estuvimos esperando 45 minutos a que todo el mundo llegarar para llenar la guagua :(... ¡Qué fracaso! Después de dos horas y media de guagua en las que el guía no paró de hablar (¿de verdad no nos veía la cara de que queríamos dormir?) llegamos al templo caoísta. El caoismo es una religión que resulta de la mezcla de otras (catolicismo, budismo y taoismo) y que tiene (entre otros) a Victor Hugo como santo (¡¿QUÉ!?). La verdad es que el templo es cuando menos curioso, pero también es feísimo. Llegamos a tiempo para ver la misa, en la que nadie habló sino que un coro cantaba sin parar. Ya digo: curioso. De ahí fuimos a los túneles de Cuchi que fueron utilizados por el Vietcom para esconderse de los americanos. Estando en los túneles cayó la madre de la tormenta del día anterior y esta vez no había ningún sitio donde resguardarse. Así que bajo la lluvia seguimos las explicaciones del guía que nos mostraba las trampas que utilizaban y la historia de como vivían. En una parada se podía (pagando extra, por supuesto) disparar alguna de las armas que utilizaban el Vietcom, yo pasé y hasta me dio repelús oír los disparos. Lo mejor de la visita fue pasear por un túnel (falso) que era el doble de grande que los túneles originales. Fue horrible. Había 3 salidas, pues yo terminé saliendo por la primer. Un agobio. Luego piensas que esa gente iba por túneles la mitad de grande y más agobio te entra. La visita es interesante, pero creo que para gente que tenga tan poco tiempo como nosotros teníamos no es recomendable. Esa tarde al llegar a HMC aprovechamos para hacer algunas compras en De Tham junto a Pham Ngu Lao. Había tiendas con cosas muy originales. Yo me compré un bolso hecho con, creo, un saco de comida para cerdos :P. Esa noche volvimos a casa, cenamos y nos despedimos de Juan Carlos porque al día siguiente ya no lo veríamos. ¡Gracias, Juan Carlos!



El jueves nos levantamos aún más temprano que el día anterior, pero esta vez la excursión lo merecía. Fuimos a visitar el delta del río Mekong (Río de los Nueve Dragones) que nace en la meseta tibetana. Después de dos tres horas llegamos a Cai Be y de ahí fuimos a Vinh Long donde cogimos el barco que nos llevaría por el río. Lo primero que vimos fue el mercado flotante en el que cada comerciante pone en su barco un palo muy grande del que cuelga la mercancía que se venda en el barco. De ahí nos dedicamos a recorrer el delta. No es que haya mucho que contar porque sólo navegamos y navegamos, pero el paisaje era tan impresionante que no hacía falta que "pasara" nada. A la hora de comer el barco entró por una estrechez del río para parar en un sitio donde nos recogieron en unas pequeñas barcas (sólo para 4 personas) que llevaban hábilmente unas señoras sólo con el uso de dos remos. Fue genial. Al bajarnos, visitamos unos pequeños puestos donde se hacían dulces y papel de arroz (típica parada para que compres) y luego fuimos a almorzar, con tiempo y todo para descansar en una hamaca. Como digo, no es que hiciésemos nada espectacular, pero desde luego yo diría que es una excursión imprescindible. Volvimos con el tiempo justo a HMC para cenar y dormir para levantarnos temprano a coger el avión a Camboya.








PD: ya dejo la tontería de los sellos en el pasaporte a esta altura ya tenía bastantes :P